Por: Miladys Soto
@miladyssoto

Entré a Walgreens la semana pasada y vi que todo estaba lleno de artículos de San Valentín. En lugar de pensar en mi situación sentimental, el primer pensamiento que me vino a la mente fue “fuck, ya estamos en febrero”.

Creo que es un buen indicio que me alarmara más por cómo había aprovechado o no el primer mes de 2019, que entrar en la condescendencia de pensar en cómo pasar el día más “romántico del año”.

La cosa es que ese “recordatorio” de Walgreens me sirvió para prepararme mentalmente y estar lista para ver a los que todo les molesta despotricar toda su furia contra cupido.

Y es que siempre surgen en redes sociales quejas de todos contra todos. Hemos visto los memes y críticas sobre las pijamas en Navidad, de los que muestran fotos en pareja… de sus viajes, etc. Obviamente San Valentín no será la excepción. Tal parece que la felicidad ajena es el detonante número uno de la molestia en Internet.

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Si bien es cierto que las redes sociales promueven falsos conceptos de felicidad, ¿qué más da lo que hagan los demás? En la medida en que uno se desprende de cómo vive el de al lado, se es más feliz.

San Valentín ya es un mero evento comercial, pero, ¿qué de malo hay en disfrutarlo? ¿Una excusa para estar feliz todo el día comiendo chocolate, sea solo o acompañado? Sigue siendo un buen deal para mí.

Así que sea feliz este próximo 14 de febrero, y el 15 y el 16… La cosa es siempre encontrar esa excusa, esa razón grande o pequeña que nos haga feliz.

Dejen los corajes cuando vean a todas las parejas presumiendo su amor, y vea fotos de regalos y demás celebraciones. Si puede ser parte de la celebración bien, y si no, deje a los demás vivirse la película tranquilos. Se puede sobrevivir y ser feliz antes, durante y después de San Valentín.

Mientras, sigamos comiendo chocolate.

Por: Miladys Soto
@miladyssoto

Miladys Soto

Periodista y relacionista profesional con ocho años de experiencia. Adicta a los viajes, con la meta (y esperanza) de darle la vuelta al mundo. Fiel creyente de que la última la paga el diablo y que nadie te puede quitar lo bailao. Guilty pleasure: la pizza con piña.