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Hoy más que nunca, las mujeres libran una lucha por la igualdad. En la era del #MeToo, lo menos que se espera de una heroína es que sea independiente, brava y que rompa con los esquemas de una sociedad machista. The Chilling Adventures of Sabrina arranca fuerte con una protagonist lista para romper con el patriarcado, y no es hasta los últimos capítulos que pierde su norte y se vuelve en una serie juvenile más.

The Chilling Adventures of Sabrina es un remake de la serie de los 90’s Sabrina The Teenage Witch. Siendo un show de Netflix, y hermano de Riverdale, esta entrega tiene un edge que su antecesora no tenía. Aquí se habla de canibalismo, asesinato, suicidio, homicidio, satanismo y todas las cosas que son normales en un show de horror. Sin embargo, logran encontrar el punto exacto donde se siente teátrico sin perder ese edge del que les hablé.

Desde Harry Potter no había un programa sobre magos jóvenes que capturara la imaginación. Sabrina, que es lo que en los libros de Harry Potter llamaban una “half breed”, tiene todos los poderes de una bruja y ninguna de sus debilidades (como Blade con los vampiros). La debilidad de ser una bruja es que escoges tener poder sobre libertad. Las brujas son propiedad de un Satanás que tiene mucho en común con su enemigo el Dios cristiano: es un egoísta de siete pares de cojones. Sabrina no se siente cómoda con esto, y decide romper con ello.

Los primeros episodios son una alegoría al sistema patriarcal. Este permea todos los ámbitos de la vida de los residentes de Greendale. En la escuela no se respeta la igualdad entre hombres y mujeres, con un director conservador que se hace de la vista larga cuando los varones atropellan a las féminas de la escuela.

En la Iglesia de la Noche, a la que pertenece Sabrina y sus tías, también se espera servidumbre de las mujeres. Al igual que en la vida real, a veces las más machistas son las propias mujeres, quienes han sido adoctrinadas al sistema. Se supone que las mujeres son débiles, pero vemos a muchas que no lo son, y solo usan el sistema a su favor. Este machismo asfixiante no solo ejerce su fuerza sobre las mujeres, sino sobre los hombres que piensan distinto o quieren romper con las costumbres familiares, como es el caso de Harvey Kinkle.

Este tema del patriarcado se toca mucho en el primer arco, el cual es el mejor de la serie. Sin embargo, en esta temporada de Sabrina hay como cuatro arcos. El primero es si ella se va a bautizar o no, y el enemigo es el mismo Lucifer. Luego está la historia sobre el juicio satánico, el cual es el juicio más exagerado que se haya visto desde el que le hicieron a Santa Claus en Milagro en la Calle 34.

Luego está el arco sobre los sueños, de donde tomaron prestadas ideas de The Sandman (Neil Gaiman). Esta villana, Batibat, una mezcla entre Papo Swing con Freddy Kruegger, resulta ser la mejor del primer season.

Finalmente está el arco sobre los asesinatos y las minas, que es donde el show pierde fuerza.

Sabrina, interpretada por Kiernan Shipka, resulta una Hermione Granger genérica. Un personaje que abre la serie con tanta fuerza, se ve reducida a cometer las estupideces más grandes, y sin lógica alguna. Mientras que en un episodio está hablando de lo importante que es la vida, en el siguiente está degollando a otra bruja sin problemas y hacienda las peores magias. ¿Se supone que creamos que Sabrina, quien demostró ser tan inteligente en los primeros episodios, no va a saber de las consecuencias de esos actos?

Lo peor es que ella hace esto “por amor” a su novio Harvey. Yo nunca entendí qué hacían esos dos juntos. Una de las primeras escenas del primer capítulo es ellos dos de camino a casa de Sabrina como dos tortolitos. ¿Después de eso? Sabrina siempre está ocupada. No hay escenas que muestren que se entienden o que hay una afinidad más allá de que cuando ella no está resolviendo líos le gusta besarse con él. De hecho, es tan poco lo que se entienden que cuando ella le dice la verdad, decide borrarle la mente porque él no la comprende. Harvey es un personaje tan apendejao’, que estoy a la espera de que se revele como que todo el tiempo ha sido un demonio o un cazador de brujas.

Los personajes secundarios están muy bien casteados. Las tías hacen un magnífico trabajo de mostrar ambos espectros del amor familiar. Zelda es dominate y leal a las viejas costumbres, siempre pendiente del qué dirán. Hilda es amorosa y sencilla, más humanizada que la bruja corriente.

Mrs. Wardwell tiene a su haber hablar sola para dejarnos saber lo que los showrunners quieren que pensemos. Las amigas de Sabrina son muy interesantes y hay que ver como las utilizan (y a sus poderes) en un futuro. Richard Coyle es el soplapotes de Lucifer, y como tal usa sus poderes para hacerle la vida imposible a Sabrina, y sacarle partido.

El ambiente y la música son perfectos para la serie. Los colores otoñales con un énfasis en el anaranjado y el rojo, gritan Halloween. Ver esta serie te transporta a las mejores películas de brujas de Disney, como Hocus Pocus. Se siente tan otoñal, que no me puedo imaginar viéndola en otra época del año.

The Chilling Adventures of Sabrina tiene muchas cosas a su favor. La serie es valiente al usar al mismísimo diablo como villano principal, cuando muchas otras usarían otros nombres para llamarlo. Sabe usar sus influencias para crear villanos memorables (Batibat), y sobre todo, es una buena puesta del comic. Esperemos que en la segunda temporada se dediquen más a la pelea grande (el patriarcado) y no a las estupideces juveniles como el amor. Para ver brujas jugando al amor me basta con apagar el televisor y salir a la calle.

 

Gazoo Starr

Gazoo Starr es el fundador del legendario blog puertorriqueño La Letrina. Ahogado en el dinero y vaginas que conlleva ser un exitoso blogger en una isla olvidada por Dios, decidió dejarlo todo y dedicarse a conseguir su sueño: trabajar en restaurantes chinos para conseguir la receta perfecta de pepper steak. En su tiempo libre es maestro, y un pendejo a tiempo completo. Besos a los que me recuerdan y flores para el que ya me olvidó.