Por: Miladys Soto
@miladyssoto

Dejé de fumar cigarrillos hace poco más de un año, pero aún utilizo un vaporizador al que le he ido bajando el por ciento de nicotina mientras me armo de valor para dejarlo para siempre.

La cosa es que salí de break del trabajo a usar mi “vape” y me encuentro a un colega periodista de otro medio que comenzó a preguntarme que si antes fumaba mucho… que cómo he dejado el vicio, etcétera.

En medio de la conversación, me dice “¿tú tienes una hija, verdad?”. Lo miré con cara de WTF, y le dije bien sosa que no, que no tengo hijos. Para colmo me porfió porque él “recuerda” haberme visto embarazada. Aunque yo estoy segura que si hubiera estado embarazada alguna vez en mi vida, lo recordaría.

“Me tienes que estar confundiendo con otra persona”, le dije. Hasta que caí en cuenta. Me eché a reír y le dije que no, que nunca estuve embarazada, sino gorda. Obviamente su cara valía un millón, pues solo ahí se percató de que la había cagado.

Gente, ¡dejen de preguntarle a desconocidos cosas personales! No paré de reírme por la situación porque gracias a Dios estoy saludable pero, ¿y si hubiera sido algo serio? ¿Y si hubiera estado embarazada y perdido al bebé? ¿Si hubiera tenido alguna enfermedad? Un sinfín de razones, PERSONALES, pudieron haber salido de aquella imprudente pregunta.

No es la primera vez que me preguntan eso, ya confirmé que cuando subo de peso luzco como una hermosa mom to be. Pero esa experiencia precisamente no ando preguntando pendejadas, aunque me mate la curiosidad. Uno asume, y asumir es el primer gran error.

Así que la próxima vez que los mate la curiosidad de saber si alguna mujer está embarazada, o si fulano y fulana son pareja… o cualquier cosa que sea personal, muérdase la lengua. Se ahorrarán tremendo papelón, se los aseguro.

Miladys Soto

Periodista y relacionista profesional con ocho años de experiencia. Adicta a los viajes, con la meta (y esperanza) de darle la vuelta al mundo. Fiel creyente de que la última la paga el diablo y que nadie te puede quitar lo bailao. Guilty pleasure: la pizza con piña.