Por: Javier López
@JavLopez14

“No me llevo con nadie. Andamos flow Stone Cold”. Con estas palabras mis ojos se abrieron como los de una chopa mientras que al mismo tiempo mi mente volaba al ver a un 16 veces campeón mundial bailar al ritmo de un traperito de Vega Baja.

Sí, este escrito trata sobre el chamaco del momento, Bad Bunny, y aprovechando que está de moda escribirle cartas, voy a tirarle la mía a ver si me contesta y me hago famoso por un par de días en las redes.

Pero no se confundan, yo no voy a escribir mi opinión sobre todo lo que ha pasado en las últimas semanas, ni mucho menos de si debe abrir o no una tercera función a petición del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló. Yo vine a escribir sobre su música y como dice el título, a explicarles cómo me convertí a “la nueva religión”.

Aquí podemos ver que el inmortal Don Francisco también sigue al mesías.

Pero empecemos desde arriba. Nací en 1993, lo que quiere decir que en mis años de niñez y pre adolescencia escuchaba reguetón, un género que para esos años venía subiendo poco a poco y que el canal 7 promocionaba con sus videos a lo MTV para la década de los 80. Mi generación lleva el reguetón en su ADN.

A mis 13 años, mi estilo musical cambió por completo. Decidí cambiar el dembow de Daddy Yankee y Don Omar por el sonido emo/punk de My Chemical Romance y más tarde por el doble pedal de Joey Jordison y el sonido bestial de Slipknot. Desde ese momento bloqueé todo lo que tenía que ver con reguetón. Hasta el sol de hoy me considero metalero de corazón. Metallica, Slayer, Megadeth, Dio, Motorhead y muchos más se convirtieron en las bandas sonoras de mi vida.

Todo era oscuro y metalero hasta que llegó ese importante 3 de diciembre de 2017. Mientras abordaba el avión que me llevaría a mi nueva casa, estaba en Facebook, y lo único que veía era la reacción de la gente al hecho de que Ric Flair salía en un video de trap. Mis primeras palabras fueron: “¿QUE CARAJOS HAS HECHO RIC?”. Por si no lo saben, también soy fanático a muerte de la lucha libre (en confianza, pueden buscar mi columna “La Lucha Libre es Real”), y para mi Ric Flair es lo más grande que se ha trepado en un cuadrilátero. Así que me dije a mi mismo: “Démosle un break. Yo solo quiero ver qué tiene que ver Flair en todo esto”.

¡Qué metida de pata! Ver a Ric Flair bailando y vacilando con este chamaquito me dio una pavera increíble. No por nada malo, sino por el hecho de que meses antes por poco Papito Dios se llevaba al 16 veces campeón, y verlo de esa forma me dio una alegría genuina. ¿Pero qué pasa? Que sin darme cuenta la frase “chambea, jala” se me grabó y el beat no paraba de sonar en mi mente.

En febrero de 2018, El Conejo Malo saca “Amorfoda”. Yo pensaba que esa canción era otro trap sucio y asqueroso, pero me equivoqué y de qué manera. Un simple piano y una letra con la que se identifica cualquier persona de mi generación fue suficiente para que me hiciera decir: “coño, esta no la vi venir”.

¡AH! Pero en abril de 2018 sale el remix de “Te Boté”. Esta canción es senda mierda, pero al momento de Bad Bunny gritar “BABY LA VIDA ES UN CICLO” ya sabes que lo que viene es fuego. Cabe mencionar que su parte en esta pieza musical es la mejor y todo lo que el caballero dice son cosas que en algún punto dado todos le han querido decir a sus exparejas.

Desde este punto en adelante me convertí en fiel creyente de “La Nueva Religión” y su apóstol Bad Bunny. Pero no solo eso, ver todo lo que hizo por su pueblo de Vega Baja después del azote del huracán María, verlo con bandera de Puerto Rico en mano en Tomorrowland y en el show de Jimmy Fallon llevando el mensaje de la situación actual de la isla, hace que mi pecho se infle y me ponga de pie para aplaudirlo y luego doblar las rodillas mientras perreo al sonido de sus melodías en algún club de mala muerte de la Gran Manzana.

Les guste o no, este nene de Vega Baja es la nueva estrella de la Isla del Encanto. Les gusten sus canciones o no, este nene ya vendió dos funciones en el Coliseo de Puerto Rico y me guste admitirlo o no, Bad Bunny logró que un rockero de años como yo se virara al bando rudo.

Gracias Ric Flair, te debo una. Sé que tengo amistades que cuando lean esto van a estar hablando de mí. Pero ¿saben qué? No importa, porque “estamos bien”.

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Javier López

Boricua radicado en la Gran Manzana. El huracán María me dio duro, pero más duro es el cuero de la correa con la que mi santa madre me crió. Mi sueño siempre fue ser luchador, pero Dios me dio un cuerpo que apenas pesa 120 libras mojadas. Puedo insultarte en 3 idiomas distintos: español, inglés y túnometecabrasarambiche. Mi meta en esta vida es caerte bien, pero como dice el refrán, ‘no soy un billete de $100.