Por: Kilsey Done
@kilseyc

 

Hay veces que uno tiene una salaera encima y todo nos sale mal. Pero una de las cosas que he aprendido [a to’ cojón] en mi proceso de adultez, es a fijarme en los pequeños detalles, y me he dado cuenta de que muchas veces nos pasan cositas bien chuchin y no vemos que son bendiciones de Dios, regalos de la vida; que no to’ es malo, que mañana hay otro día y que sí… positivos siempre.

Así que aquí les comparto algunas de las bendiciones de la vida, que no sabías que lo eran:

– ¡COMER SIN ENGORDAR!
¿Quienes son ustedes? ¿Los favoritos de Dios? Porque, en mi caso, de mirar la comida me crece la papada.

– Que la máquina de papitas y chucherías te de dos artículos por el precio de uno.
La realidad es que yo siempre estoy bien pendiente a las máquinas de chuchos de mi trabajo. Si veo, aunque sea unos pretzels pillaos, meneo la máquina con mi furia de Hulk hasta que se caiga. Eso es gratis.

– Pasar de corridito por cinco o más semáforos con luz verde.
Se siente cabrón si andamos tarde.

Estacionarte en línea amarilla y que no te den un ticket.

– Que se equivoquen de orden en un fast food, y te den una comida más cara y criminal.

– Ver que la gente que te hacía bullying cuando estabas pequeño, hoy están feos y gordos.
Bueno… más gordos que tú.

– Cuando tu jefe falta al trabajo.
Quizás tu jefe no joda mucho, pero no importa… cuando el jefe no está uno como que se relaja; se pone sueltecito.

– Tener un encuentro casual con alguien 👉🏽👌🏽 y que no tengan amigos en común.

– Encontrar parking cerquita de la playa en un día festivo.

– Cuando el avión está súper lleno y te sientan en primera clase.
(Nunca me ha pasado pero se tiene que sentir bien cabrón).

– Que en el cine te den popcorn del nuevecito.
Recién hecho… con mucha sal y mantequilla.

– Cuando ponen el 12pack de Medalla a $8.99 en Walgreens.

– Ir al baño de tu trabajo con “urgencias” intestinales y que el mismo esté vacío.

– Poner alguna estación de reggaetón en Spotify y que no te salga ninguna canción de Tempo.

– Janguear pelao y que un pana te invite a pal de rounds.
Y si el mismo bartender te invita a un shot, vas para el cielo.

– Visitar Forever 21 o Marshalls y reencontrarte con una prenda de vestir que querías pero que habías tenido que dejar porque andabas pelao.

– Encontrar dinero en el carro, en la calle o en un pantalón.

Kilsey Done

Al pan, pan y a Kilsey vino. Hablo súper rápido y nunca se me entiende nada. Amo a mi perro, a Héctor “El Father” y la ensalada de papas (sin manzanas, please). Decidí escribir. Porque sí, porque puedo, porque me da la gana. Mi mamá sigue pensando que soy ultra fabulosa y su opinión es contundente y final ante la incomprensión social que me rodea