Por: Gazoo Starr 
@VivaGazoo

Élite es una de las series latinas de Netflix que está dando mucho de qué hablar. La trama —sobre un crimen en una secundaria española donde estudia el 1 % y se ve infiltrada por tres estudiantes de clase baja al ganar un sorteo de becas al estilo Charlie and The Chocolate Factory— te atrapa desde el principio con giros a granel. Para ello es necesario en muchas ocasiones creerse este mundo, suspender la realidad, y dejarse llevar hasta donde los creadores quieran.

A través de los giros, vamos conociendo más a los estudiantes de una escuela donde ninguno parece tener un compás moral. Todos tienen sus secretos y malas mañas, excepto “Samuel”, uno de los estudiantes de nuevo ingreso.

No estaría tan lejos de la cotidianidad que se da en los colegios de gente pudiente si no fuera por los diálogos. Estos, aunque excelentes, parecen provenir de personas que han vivido mucho más que unos niños ricos de 16 años. Por lo menos a esas edad, ninguno de mis compañeros hablaba con esa verbosidad. A lo mejor en España los jóvenes son diestros en el lenguaje y las emociones. En mi Puerto Rico, casi todas estas situaciones hubiesen terminado a vergazos y en la oficina de la directora.

Esto me hace pensar que esta serie hubiese estado mejor si su escenario fuese una universidad privilegiada, que se presta para que hayan personas con más bagaje vivido. Un ejemplo de ello son la pareja de “Carla” y “Polo”, quienes con 16 años ya están aburridos de su vida sexual de 4 años y sienten la necesidad de incluir terceros para mantener la pasión. ¿Discúlpame? A los 16 años la única relación sexual que yo tenía era entre mis partes nobles y mi mano, y hubiese estado más que feliz consiguiendo a un tercero que no fuera otra de mis extremidades.

Aunque sabemos que todos los actores son mayores de edad, resulta un poco incómodo ver escenas sexuales entre personajes menores de edad. No pude evitar sentirme un poco sucio viendo el degenere entre ellos. La sexualidad en los jóvenes de secundaria no es secreto, y no soy puritano, pero resulta retante verla en pantalla. Una vez más, esto puede ser por diferencias culturales, ya que aquí en América el tema del sexo es un tabú. A lo mejor en Europa enseñar las tetas de personajes underage es de lo más normal.

El fuerte de la serie son los personajes. En más de una ocasión me vi odiando a uno de ellos, para luego pensar que no era tan malo nada; para después arrepentirme de haberlo casi perdonado, y luego perdonarlo mientras lo odiaba. Eso demuestra personajes complejos dentro de lo caricaturesco y estereotipados que pueden ser: los pobres que odian a los ricos porque son ricos, los ricos que se creen mejores que todos, la trillada historia estilo Maria la del Barrio, y los amores tipo Romeo y Julieta homosexualizados.

En una historia que se toma a sí misma muy en serio, resulta refrescante Lucrecia, la mexicana que aunque es mala con cojones, el delivery de sus lineas en muchas ocasiones es gracioso por su estilo de actuar tipo Televisa (cosa que no nos debe sorprender, pues estamos hablando de la actriz Dana Paola, quien antes de la pubertad ya había salió en todas las novelas de la cadena mexicana). Su actuación resulta muy distinta al estilo soso y serio del resto del elenco.

Otro personaje que no se toma la trama en serio es Christian, interpretado por el Rio, de La Casa de Papel, quien en un giro de 180 grados es el vivaracho de la escuela.

Entre los personajes intensos, se destaca Nadia, quien puede contarte una historia solo con lo expresivo que son sus ojos. También está Nano, interpretado por Jaime Lorente, otro de La Casa de Papel, y quien una vez más se roba las escenas con su estilo de psicópata bonachón que no sabe si quiere estar en el bando técnico o rudo.

Sin embargo, es Guzmán el personaje que más les hará cambiar de opinión y que, al final, menos sentido le hará. ¿Cómo carajo no aprende? ¿Cómo que odia a los pobres si está enamorado de una?

Nos encontramos también a Samuel, quien creo es el protagonista de la serie. Es el tipo que menos cambia durante la temporada por más cabronadas que le hagan. Es un pendejo de principio a fin.

En cuanto a Marina, la gran protagonista de la serie, es mejor que ustedes lleguen a sus propias conclusiones. Yo por lo menos me alegré de como terminó su personaje en esta temporada, por cabrona.

Siempre hay una actuación que deja mucho que desear y es la de Omar. Triste o feliz, siempre tenia la misma cara y energía. Bien pudieron ponerle una careta de Darth Vader y no habría mucha diferencia.

Aquí la única cara de “Omar” 👆🏽

Como dije, la serie te atrapa por sus giros, pero de nada valdrían si Élite no tuviera un pacing excepcional. Se mueve rápido como una culebra sobre losetas, a diferencia de un culebrón de 80 capítulos donde se hubiesen quedado patinando sobre lo mismo durante varios episodios. Esto hace que la serie sea sumamente “binge worthy“. Yo la empecé a ver de casualidad (porque con ese nombre y estilo pensaba que era un reboot de Rebelde) un jueves a las 8 de la noche, y al otro día había terminado la temporada (que tiene 8 capítulos de aproximadamente 50 minutos de duración cada una).

Lo peor de la serie es el soundtrack, especialmente cuando al reggaetón se refiere. La música de otros géneros suena bien, pero cuando utilizan reggaetón buscaron las peores canciones de los exponentes de España. Porque no, no hay ni una de un artista reconocido en este lado del mundo, y a decir verdad te hace sentir que estás viendo una serie de bajo presupuesto, lo que no puede estar más lejos de la verdad, porque Élite tiene un sonido y cinematografía al nivel de cualquier otra producción triple A.

Élite no trae nada nuevo a la mesa. Tiene cosas que te recuerdan a 13 Reasons Why, y al otro rato te recuerdan a Dexter mezclado con Scooby Doo. Sin embargo, todo lo que toman prestado lo utilizan a su favor, resultando en una serie de la que no te puedes despegar porque quieres saber quién es el culpable, y una vez sabes quien es, te quedas esperando a la próxima temporada (ya pautada para 2019) para ver con qué giros te intentará sorprender.

Gazoo Starr

Gazoo Starr es el fundador del legendario blog puertorriqueño La Letrina. Ahogado en el dinero y vaginas que conlleva ser un exitoso blogger en una isla olvidada por Dios, decidió dejarlo todo y dedicarse a conseguir su sueño: trabajar en restaurantes chinos para conseguir la receta perfecta de pepper steak. En su tiempo libre es maestro, y un pendejo a tiempo completo. Besos a los que me recuerdan y flores para el que ya me olvidó.