Por: Edwin Borrero
@edwinbarman

“Aquí no se habla ni de política, ni de religión. Causa peleas. Esto es un BAR”. Así solía decirse siempre en los bares para tratar de evitar la trifulca… Para llevar la fiesta en paz entre personas que disfrutan de ese elixir mágico que nos ayuda a bregar con el día a día. En este espacio no es así. Aquí se habla de todo. Así que vamo’ a meterle.

Cuando me gradué de la “La IUPI” en 2006, no tenía nada que hacer. Como muchos, estaba lleno de conocimiento y con muchas ganas de integrarme al mundo del trabajo para cambiar el mundo. Terminé cambiando rollos de papel en el baño de una discoteca y limpiando el vómito en los Open Bars.

Pero mientras hacía mi trabajo lleno de “rush”, veía a la gente disfrutando, bailando y sonriendo. Así que, 12 años más tarde, sigo en lo mismo… Solo que cambié el mapo por una coctelera. Aprendí pal de trucos de magia, algo de malabarismo y cómo combinar sabores líquidos. Me especialicé en el arte de las conversaciones cortas, y me volví un profesional en el deporte extremo de guardarle secretos a extraños.

Dicho eso, les comparto lo más importante que he aprendido en mis años como coctelero. Persona que me lees, CASH IS KING. Esto es cierto, entiendo, para todas las transacciones modernas de intercambio de bienes. Es rápido. Es matemáticamente fácil. Lógico.

Sin embargo, entiendo que con la violencia, el miedo a los robos y la pelambrera que tenemos todos, vivimos del crédito. No es que sea una mala alternativa, cada cual con sus formas. Pero la tarjeta de crédito necesita tener como un manual de etiqueta a la hora de sacarse. Usted no puede estar pasando esa tarjeta a lo loco.

Caballero o dama, yo —que le estoy sirviendo los palos a todas las personas en la barra— no puedo pasar la tarjeta cada vez que quieras pagar esa beer en Happy Hour o ese shot. No tiene sentido tener que hacer cada freakin’ transacción.

Unos lo hacen con la excusa de que “después se le olvida pagar”, como si al bartender se le fuera a olvidar que usted tiene que pagar. Algunos dicen que se les olvida en qué barra dejaron su dinero (después de todo, la tarjeta es su dinero). Otros lo hacen bajo la influencia de la leyenda urbana del primo del vecino de la ex del tío-abuelo que una vez abrió una cuenta, y el bar vino y le paso la tarjeta con una transacción errónea… con más cosas de las que consumió (aunque si olvidó la tarjeta, posiblemente esos 7 shots en la cuenta no estaban de más).

Imagine este bendito caso: Usted quiere pagar ese único trago con su tarjeta de crédito. Detrás de usted, las próximas 14 personas están en las mismas. Cuando usted se acaba su coctel, va al bar, y el bartender está en el arrolle de su vida, atendiendo a mil personas a la vez, de las cuales la mayoría quieren pagar cada trago o cerveza con una bendita tarjeta. Cade vez que pide, pasa la tarjeta. Y en el preciso momento en que el bartender esta cobrando en la maquina, las quejas vuelan, “qué mucho tarda”, “míralo ahí sin hacer nada”.

Abra una bendita cuenta. Esté pendiente a su consumo. Si quiere contar los palos para que no le cobren de más, guárdese los removedores en el bolsillo. Invéntese su propia técnica, pero ¡abra una cuenta! Le prometo que todos perderemos menos tiempo, y usted tendrá tiempo para ligarse a quien desee, no perderse la jugada triunfal que esperaba de su equipo favorito o de compartir con sus amigos.

No es responsabilidad del bartender que usted sea irresponsable. Juegue pal equipo. Disfrute. Al final, paga, y todos felices. El tiempo en un bar es limitado pero valioso. Úselo bien.

Edwin Borrero

Graduado de la Universidad de Puerto Rico con un grado en Sociología, y con más de 12 años de experiencia detrás de la barra, Edwin Borrero es líder en el mundo de la coctelería en la isla. Ha sido ganador de multiples competencias a nivel nacional e internacional, como: WorldClass Puerto Rico 2017 y Fernet Branca Competition 2016, entre otras. Profesor universitario. Consultor de barras y restaurantes.