Foto:
PELEA

En los últimos días el pugilismo se ha vuelto el centro de atención para diferentes medios de comunicación, y no es para menos. Se han registrado dos trágicas muertes de jóvenes boxeadores:

La primera, el pasado viernes en la pelea eliminatoria de las 140 lbs de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), entre Maxim Dadashev y Subriel Matías.

La esquina de Dadashev decidió detener el combate en el round 11 a causa del gran castigo que estaba recibiendo en manos del boricua. Llevándolo al hospital dónde se le tuvo que retirar un coágulo del cerebro como consecuencia de la cantidad de golpes que recibió. Dadashev falleció el martes 23 de julio a sus 28 años a causa de una complicación cardíaca cuando se le practicaba la cirugía.

Getty Images

La segunda, el sábado registrada en Argentina durante el enfrentamiento entre Hugo “Dinamita” Santillán y Eduardo Abreu.

A la hora de escuchar el fallo de los jueces, Santillán se desvaneció llevándolo de emergencia al hospital con el mismo anteceden que Dadashev, un coágulo cerebral a causa de los impactos en el cráneo. Santillán permaneció 5 días en coma donde además del coágulo en el cerebro, sufrió 2 paros respiratorios. Falleció el jueves 25 de julio a los 23 años de edad.

@dinamitasantillan

Y el 7 de junio un caso similar pero con un final positivo. Esto cuando se enfrentaron Felipe “Gallito” Orucuta y Jonathan Rodríguez.

El mexicano “Gallito” Orucuta fue trasladado al hospital luego de perder por nocaut. Se le indujo a un coma para retirarle el coágulo cerebral, resultando exitosa la operación. Orucuta fue dado de alta hace un par de días,  y continuará su recuperación en casa.

CMB

Más que una mala racha para el mundo del boxeo, deberíamos tomarlo como un recordatorio de que AL BOXEO NO SE JUEGA. Esas figuras que vemos cada fin de semana se juegan la vida arriba del ring, viviendo en la interrogante de si bajarán con vida o no del cuadrilátero.

Así que antes de calificar a un boxeador de “bulto”, hay que pensarlo dos veces, porque más que disputarse un puntaje o una mejor posición en el ranking, se están jugando la vida, y eso señores, es digno de respetarse y aplaudirlo.

Rubén Reyes

Yo quería escribir sobre política y me terminé enamorando del boxeo. Mi lugar lo encontré en un mundo muy cabrón: la televisión. Los mejores momentos de mi vida siempre han estado acompañados de música. Cómo dijera un buen amigo: "Todo género merece ser escuchado". Nadie golpea más duro que la vida, es por eso que en este pedo siempre estamos en PELEA