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En el mundo del boxeo existen muchos riesgos que pueden traer trágicas consecuencias a la hora de subir al ring a recibir y dar golpes. Esto como lo hemos visto en los últimos meses donde pugilistas han perdido la vida por la cantidad de golpes que reciben y el estado de salud en el que llegan a una pelea.

Pero esto no es una coincidencia, no sucede solo por lo que pasa la noche de la pelea. Se llega a este punto por una serie de malas decisiones previo a un combate. O al menos así lo es para Alfonso Gómez (25-6-2), boxeador profesional que ha enfrentado a rivales de la talla de Miguel Cotto, Saúl “Canelo” Álvarez y Shawn Porter, por mencionar algunos. Alguien que conoce a la perfección el camino previo a una pelea: las negociaciones, el pasar por una ardua preparación y el corte de peso.

Alfonso Gómez, de 38 años, platicó más a fondo con PELEA sobre lo que significa para un boxeador el pasar por todas estas etapas:

Tenemos que entender que el boxeo es un sistema diseñado para abusar del peleador. Solamente los que están “hasta el mero arriba” son los que tienen protección de más conocimiento, de mejores entrenadores, etcétera… Los boxeadores estamos susceptibles a muchas cosas que perjudican, y obviamente la salud es una de ellas, como hemos visto en estos casos. Pero en otras situaciones nos perjudica el hecho de que no entendemos cómo se mueven los impuestos, cómo invertir nuestro dinero, no entendemos sobre las negociaciones y estamos en un sistema diseñado para abusar del peleador.

Usarlo y abusar de él, en este caso que ocurrió con los peleadores que murieron en el ring. No solo en el boxeo, hemos visto futbolistas y jugadores de futbol americano donde el deportista está sumamente deshidratado y termina colapsándose en la cancha. Ahora imagínate un peleador que aparte de estar recibiendo chingadazos, está deshidratado.

La deshidratación no es tu amiga y, desafortunadamente, no es uno que otro boxeador el que se deshidrata. No. ¡Ya es casi un pinche ritual! Ya todos lo esperan, ya todos lo hacen. Es una locura deshidratarte antes de recibir golpes, no ayuda a nada en el cerebro a amortiguar golpes y, al contrario, si buscas lo que hace la deshidratación al cerebro: encoge las neuronas, los reflejos son mínimos, y muchas otras cosas. Por eso cuando uno está borracho se siente de la chingada, y no es por el alcohol, es por la deshidratación que te causa el alcohol.

Ahora me estás diciendo que un deportista de alto rendimiento va a tener que deshidratarse antes de una pelea, pero estamos en una época en la que peleadores como “Canelo” Álvarez y otros ya grandes se dan el pinche lujo de prohibirle poner cláusulas de rehidratación al peleador ¡¿Qué mamadas son esas?! Entonces sí, la deshidratación es sumamente peligrosa no es un juego, como hemos podido ver. Así que eso debería ser una alerta para que ambos lados, los peleadores del lado A y los peleadores del lado B. El lado A son los peleadores como “Canelo” que ponen cláusulas de hidratación, y el lado B vienen siendo “los peleadores de último minuto”, y ahí están haciendo todo lo posible por bajar 15 o 20 libras en cuestión de un mes/tres semanas, y eso prácticamente es la muerte.

[Rubén Reyes | PELEA]: ¿Crees que influye mucho la esquina del boxeador? ¿Cómo hagas tu corte de peso y en cuánto tiempo lo hagas? ¿Crees que eso sea también una factor? Porque hay peleadores que milagrosamente lo han hecho: hacen un mal corte, se parten la madre arriba del ring y ganan, pero también hay casos totalmente opuestos como el de Felipe “Gallito” Orucuta que venía de una deshidratación, y con un rival que venía más libras arriba que él a la hora de la pelea. ¿Crees que influye el trato que le da la esquina a su peleador de cómo llevar ese corte de peso?

[Alfonso Gómez]: Eso que dices es el conocimiento actual del boxeo, que el boxeador está sujeto a pedir permisos y está sujeto a depender siempre de todo el mundo. Estamos ahorita en la era que hay que despertar. Primero que nada: El peleador es su propio jefe. Es el jefe de todo el pinche equipo. No son los promotores, no son los managers, no son los entrenadores, es el boxeador. Él es el patrón del circo.

Desafortunadamente tenemos la mentalidad de que todos son patrones menos el pinche peleador, y ese es un error grave. Por ejemplo, [a veces vemos a] un peleador que no puede dar el peso, y ahí tienes al entrenador forzándolo a dar un peso que no es saludable, y el peleador no tiene las agallas o no sabe que él puede dirigir su propia carrera.

En este caso, cuando hablas de los entrenadores, la vieja escuela, la falta de conocimiento, son muchos factores… pero el factor número uno es la mentalidad del boxeador que aún está sujeto a ser dependiente de todo el mundo, y eso tiene que cambiar. El boxeador tiene que dirigir su carrera y decir: no, yo peleo en este peso, no, yo esto, yo lo otro, yo peleo con tal, yo peleo en tanto tiempo, etc etc. Y claro, quizás se nos vayan a ir ciertas peleas porque estamos en un sistema diseñado para abusar del peleador. Pero cuando un boxeador se empieza a poner las pilas, cuando un boxeador empieza a hablar y se empieza a alinear, a poner en las orillas porque ya tiene voz y voto, entonces es un arma de dos filos. 

Estamos hablando de la vida y la muerte, así que es necesario despertar y que todo el sistema cambie y sepan que aquí, número uno es la salud del peleador.

[Rubén Reyes | PELEA]: ¿Consideras que esto puede ser un factor que desemboque en consecuencias como las muertes que tuvimos recientemente? El tener un mal manejo en toda la negociación de la pelea, no solo del día del encuentro, sino también de rivales disparejos, como tú dices, oponentes que cambian un mes o dos semanas antes. ¿Crees que también eso influya para que tengamos este tipo de resultados? La deshidratación es un punto clave para el peleador, ahora imagínate te subes a recibir madrazos deshidratado… 

[Alfonso Gómez]: Mira, hay muchas asociaciones, pero parece que todas ven por su porvenir. Las asociaciones de cinturones ven por su porvenir: recolectar las ventas, lo que cobran por pelea por el cinturón. El promotor ve por su propio beneficio de asegurarse que la pelea salga. O sea, cada quien ve por su propio beneficio. Todas las organizaciones hacen lo mismo, no hay una organización que se dedique a velar por el peleador, por su salud, aún contra el mismo deseo del peleador y ¿por qué? Porque ocupa dinero el peleador. Le hablan de último minuto y le ofrecen dinero extra para que corra un riesgo. Pero si hubiera una organización que se dedicara únicamente a ver que el boxeador esté al 100 % de salud, de mentalidad y de todo, [esas peleas no se podrían hacer]. Eso haría que hubiera menos muertes, pero parece que todo el mundo ve por su propio porvenir en este deporte. El matchmaker se tiene que encargar que el peleador de la promotora tenga todas las posibilidades de ganar cueste lo que cueste, agarrando peleadores como los llamados “taxistas”, o sea, peleadores que no se dedican a pelear y que se dedican a otra cosa y nada más pelean por agarrar dinero extra. Entrenadores que por no perder la paga de una pelea, fuerzan al peleador a dar un peso que no puede dar, a la promotora por no perder boletos… todo el mundo está viendo por su porvenir menos por el porvenir del peleador, y eso es un error de humanidad, más que de un deporte es de humanidad.

Podrán decir que no, que de vez en cuando se mueren los peleadores. Pero si te das cuenta, te puedo asegurar que a más del 90 % de los peleadores quedan dañados, se les olvidan las cosas, no pueden mantener trabajos fijos y muchas otras cosas por consecuencia de los golpes y de la mala preparación hacia la pelea.

[Rubén Reyes | PELEA]: ¿Qué recomendación podrías dar a los nuevos prospectos, a los jóvenes campeones que han surgido estos últimos años, a los que se dedican al boxeo amateur? ¿Qué consejo les darías para que este tipo de eventos se puedan prevenir? ¿Cuál es la clave para que el peleador esté más atento a todas estas alertas que tiene el boxeo?

[Alfonso Gómez]: El consejo que les voy a dar es que se den cuenta que ahorita hay una jerarquía donde ponen al promotor hasta arriba. Las compañías promotoras son los jefes. Debajo de ellos vienen los managers, debajo los entrenadores y abajo están los peleadores. Eso es un error. Esa mentalidad es errónea, porque es la mentalidad con la que el peleador llega al gimnasio y con la que vive toda su carrera, siempre dependiendo del manager y del promotor.

Tenemos que entender que cada uno es una identidad distinta, el promotor se dedica a promover peleas y asegurar que tiene el equipo, que tiene las luces, los conectes con la televisión; la promotora a lo que se dedica es a eso: promover peleas.

Primero debes asegurarte de que el manager no esté afiliado a ninguna promotora, al contrario. Tú consigue tu propio abogado. Un manager debería ser un abogado que sepa de contratos para hablar con las televisoras, asegurarse cuánto dinero está entrando a la promotora por medio de la televisora, para asegurarse cuánto se le puede pagar al peleador. Necesitas un abogado o un asociado que esté afiliado al peleador. Porque tú como peleador eres una identidad propia, contrata al que crees que es el mejor entrenador para ti, no al que el manager cree que es mejor para ti; contrata al manager que te ayude a protegerte más, que te ayude a sacar más dinero por las peleas, ayudarte a ver los contratos, a cambiarle la “a” por la “o” porque eso cambia todo, ¿me entiendes? Esos detallitos de un manager chingón.

Yo les diría a los muchachos esto: Identidad propia. Tú eres un peleador, tú te debes dedicar a ser el mejor peleador posible. Contratar al mejor nutriólogo, que tú creas que es el mejor. Haz tu propia búsqueda, toma una clase de negocios, para que aprendas cómo se mueve el business, para que sepan sobre impuestos, sobre deducciones… Imagínate que aquí tienes a los peleadores ganando $10,000 dólares y les pagan a nombre de ellos como individuo. Ellos como individuos no pueden hacer deducciones de impuestos, ellos tienen que pagar impuestos sobre $10,000 dólares, ¿entiendes? Pero si puedes incorporarte, que no cuesta mucho, tienes los $10,000 dólares que te van a pagar, más puedes deducir los $5,000 que gastaste en vitaminas, gimnasio… Hay tantas cosas sobre las cuales el peleador está completamente ciego, y termina perjudicado por salud y económicamente, y eventualmente eso acarrea problemas con la familia, con la pareja, emocionalmente y podemos decir que la mayoría de los boxeadores terminan deprimidos, sin nada. O sea, es una locura como se mueve esto.

Entonces, le diría a los muchachos que van comenzando en el deporte que tomen unas clases de negocios para que sepan cómo administrar su dinero, cómo invertir su dinero, cómo deducir su dinero y, obviamente, siempre estar informándose. No depender de nadie porque nadie aquí está a su favor, todo el mundo está rascándose con sus propias uñas a costa del peleador. Que abran los ojos, que las jerarquías en el boxeo existen sólo porque el peleador las hace. El peleador tiene una oportunidad increíble de ser independiente.

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Rubén Reyes

Yo quería escribir sobre política y me terminé enamorando del boxeo. Mi lugar lo encontré en un mundo muy cabrón: la televisión. Los mejores momentos de mi vida siempre han estado acompañados de música. Cómo dijera un buen amigo: "Todo género merece ser escuchado". Nadie golpea más duro que la vida, es por eso que en este pedo siempre estamos en PELEA